Entre Zacatecas y Praga
Junio 20, 2008

Por Ciro Gómez Leyva
Para Pepe Aguilar, zacatecano en vida… y en sueños
Tuve el privilegio de conducir ayer un panel en que participaron el secretario de Turismo, el director de Fonatur, el presidente de la Comisión de Turismo del Senado, el presidente de la Asociación Mexicana de Desarrolladores Turísticos. En fin.
Aprendí que el sector, incluido el ramo de las llamadas propiedades vacacionales, hace que ingresen a las arcas nacionales unos 23 mil millones de dólares al año. No hay nada que se le parezca, excepto el petróleo, claro.
Y supe que aquí también hay problemas que nunca se resuelven: la conectividad de los vuelos a Mazatlán, las plantas de tratamiento de agua en Los Cabos, el deterioro social de Cancún y un largo etcétera.
El presidente del Consejo Empresarial Turístico, Ernesto Coppel, me redujo a la ingenuidad neta cuando sugerí si, guardadas las proporciones, algún día Zacatecas podría llegar a ser a México lo que Praga a la vieja Europa comunista. Creo que hice el ridículo. El futuro, pues, seguirá siendo sol y playa.
Me enteré que nadie trabaja para empujar un sistema de trenes modernos que haga atractivo viajar el país por adentro. Y, sí, que se prepara una Ley General de Turismo para modernizar criterios arcaicos, homologar disposiciones contradictorias, armonizar el medio ambiente, motivar la inversión…
En la mesa todos coincidieron en que es una ley que urge, pero nadie se animó a aventurar siquiera una fecha de presentación. A esa hora, por cierto, el Senado aprobaba algo tan crucial como que el Presidente de la República ya no tendrá que pedir permiso al Congreso para ausentarse de México hasta por siete días. Es decir, si va digamos que a estudiar el caso de Praga de martes a domingo.
México 2008: inexorablemente, el país de las prioridades invertidas.



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